
Hoy estamos en un domingo especial, ¿no es así?… El Domingo Pascual, el domingo de la resurrección.
Sabemos el significado que tiene la Pascua y descartamos y no aceptamos nada que no sea la muerte y resurrección de Cristo, nuestro Señor y Salvador.
Me gustaría invertir con los hermanos un tiempo donde entenderemos la Pascua en el Antiguo Testamento, en el Nuevo y la aplicación que tiene en nuestras vidas en los días de hoy.
PARA ESO DEBEMOS COMENZAR CON EL SURGIMIENTO DE LA PASCUA
Abraham y Sara tuvieron un hijo llamado Isaac.
Isaac se casó con Rebeca y tuvieron dos hijos, Esaú y Jacob.
Jacob se casó con Lea y Raquel (siervas Zilpa y Bilha). (Gn 30)
Jacob tuvo 13 hijos, siendo José y Benjamín (Génesis 35:16-18) los menores.
Jacob amaba a José más que a cualquiera de sus hijos, pues José había nacido cuando Jacob era anciano (Gn 37:3).
Por causa de esto los hermanos de José lo odiaban, para empeorar José comenzó a tener sueños donde él gobernaba sobre sus hermanos, debido a todo esto los hermanos de José tramaron contra él y lo vendieron como esclavo y dijeron a su padre que había muerto.
José vivió altos y bajos en Egipto, donde fue considerado el hombre más sabio e inteligente y puesto como gobernador de Egipto.
Aquí vale citar lo que faraón dijo respecto a José:
Por eso el faraón preguntó a sus funcionarios: «¿Podremos encontrar una persona así, en quien repose el espíritu de Dios?» (Génesis 41:38, NVI)
Es a través de José que Dios libra a los descendientes de Abraham del hambre y por invitación del propio faraón Jacob y su familia se mudan a Egipto.
Y durante un buen tiempo vivieron con dignidad en Egipto y pronto se volvieron un gran número de personas, pero la Biblia dice que:
Con el tiempo subió al poder en Egipto un nuevo rey que no había conocido a José. Y dijo a su pueblo: «¡Cuidado con el pueblo israelita, que ya es más numeroso y poderoso que nosotros! Debemos actuar con astucia para impedir que siga creciendo. De lo contrario, en caso de guerra, se unirá a nuestros enemigos, luchará contra nosotros y se irá del país». (Éxodo 1:8-10, NVI)
A partir de ahí fueron 400 años de esclavitud, hasta que Dios levanta a Moisés para liberar al pueblo, como él mismo ya había dicho a Abraham.
Entonces el Señor le dijo a Abram: «Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra extraña, donde serán esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años. Pero yo castigaré a la nación a la que sirvan como esclavos, y después de eso saldrán de allí con grandes riquezas. En cuanto a ti, morirás en paz y serás sepultado en buena vejez». (Génesis 15:13-15, NVI)
En este proceso de liberación de la esclavitud de Egipto, Dios envió 10 plagas, y es en la última plaga que consistió en la muerte de los primogénitos de Egipto que fue instituida la Pascua.
Vemos en el relato de la primera Pascua en Éxodo 12 que cada familia debía elegir un cordero o un cabrito para hacer un sacrificio.
El animal deberá ser un año, sin defecto alguno. Lo cuidarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de Israel deberá sacrificarlo al atardecer. Tomarán luego parte de la sangre y la untarán en los dos postes y en el dintel de la puerta de la casa donde coman el animal. Esa misma noche comerán la carne asada al fuego, junto con hierbas amargas y pan sin levadura. No deberán comerla cruda ni hervida, sino asada al fuego, junto con la cabeza, las patas y las vísceras. No dejen nada para la mañana siguiente; lo que sobre deberán quemarlo. Así deberán comerlo: con la túnica recogida dentro del cinturón, las sandalias en los pies y el bastón en la mano. Lo comerán deprisa; es la Pascua del Señor. Esa misma noche pasaré por todo Egipto y heriré de muerte a todos los primogénitos, tanto de personas como de animales, y ejecutaré sentencia contra todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será para ustedes una señal en las casas donde se encuentren. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo. Así, cuando hiera yo a Egipto, ninguna plaga destructora los tocará. «Este será un día memorable para ustedes. Lo celebrarán como fiesta al Señor de generación en generación. Es una ley perpetua. (Éxodo 12:5-14, NVI)
La sangre del cordero sacrificado en los postes de las puertas sirvió como una señal, como una marca para librar al pueblo de la muerte.
Los panes sin levadura debían ser sin fermento para recordar la prisa durante el éxodo.
Las hierbas amargas servirían para recordar el sufrimiento y la aflicción de los tiempos de esclavitud (Lm 3:15).
Y sucedió tal como el Señor había dicho: él hirió de muerte a todos los primogénitos de Egipto, y el faraón ordenó que el pueblo de Israel saliera de Egipto.
El significado de la Pascua judía está registrado en el libro de Éxodo 12:26,27
Y cuando sus hijos les pregunten: “¿Qué significa para ustedes este rito?”, ustedes responderán: “Este es el sacrificio de la Pascua en honor del Señor, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto. Cuando hirió de muerte a los egipcios, protegió nuestras casas”. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. (Éxodo 12:26-27, NVI)
O sea, “Pésaj” o «Pascua judía», también conocida como «Fiesta de la Liberación», que significa “pasar por encima”, celebra la liberación de los hebreos de la esclavitud en Egipto.
Cuando el pueblo salió de Egipto, celebraron la Pascua solo una vez en el desierto del Sinaí, un año después del Éxodo. (Números 9)
Pasaron 40 años en el desierto sin celebrar la Pascua
Solo volverán a celebrar la Pascua en Guilgal en la llanura de Jericó, al pie de la tierra prometida a través de Josué (Josué 5)
Después ya establecidos en Canaán, la Pascua no era celebrada con regularidad.
No tenemos relato de la Pascua siendo celebrada en el tiempo de los Jueces
Y en el tiempo de los reyes, los reyes impíos no celebraban la Pascua
Solo tenemos el relato de dos Pascuas celebradas por reyes piadosos.
Pascua de Josías (2 Crónicas 35) y la Pascua de Ezequías (2 Crónicas 30), estos reyes fueron usados por Dios para traer reforma religiosa a Israel
No sabemos si hubo más celebraciones de Pascua en los períodos de los reyes
Vemos después que por la desobediencia del pueblo, Dios permitió que fueran al cautiverio babilónico, donde permanecieron por 70 años.
Allí los judíos tampoco celebraron la Pascua, pues no tenían ni el templo ni los sacerdotes
Después de la liberación una parte de los judíos salió del exilio y volvió a Judea bajo el liderazgo de Esdras y Nehemías.
Ahí por primera vez después de la liberación del cautiverio babilónico celebraron una Pascua modesta. (Esdras 6:19-21).
Después de esto, la celebración de la Pascua se volvió habitual para los judíos, también durante el período intertestamentario.
Período entre Malaquías y el surgimiento de Juan el Bautista.
LA PASCUA EN LA ÉPOCA DE JESÚS
La Pascua se convirtió en una fiesta de grandes proporciones, Jerusalén se llenaba de visitantes y peregrinos de todas partes.
Vemos a Jesús yendo a Jerusalén para celebrar la Pascua como era costumbre del pueblo.
Todos los años sus padres iban a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. (Lucas 2:41, NVI)
Donde en esa época el cordero era sacrificado en el área del templo, y su sangre era derramada por un sacerdote sobre el altar.
La Pascua era celebrada con los participantes reclinados a la mesa, como en los demás banquetes.
Durante la comida, alguien (generalmente el hijo más joven) preguntaba al anfitrión:
“¿Por qué esta noche es diferente de las otras?”
El padre o anfitrión contaba entonces las historias de la Pascua y del éxodo (Deuteronomio 26:5-9).
La comida pascual podía ser comida en cualquier casa de la ciudad. Así era, año tras año…
Esta comida incluía un cordero (que era sacrificado, limpio y asado al fuego) que recordaba la sangre de los corderos sacrificados que protegió los hogares israelitas del ángel de la muerte, que visitó a los primogénitos de Egipto (Éxodo 12:28-30).
Los panes sin levadura recordando la rápida salida del pueblo de Dios (Éxodo 12:31-34,39).
Las hierbas amargas representando la esclavitud en Egipto…
Y es exactamente en la Pascua que Jesús sube a Jerusalén. (Marcos 11)
En un jueves por la noche, probablemente 14 de abril del año 29 d.C., Jesús comió la Pascua con sus discípulos en el cenáculo (una sala grande en el piso superior de una casa).
Es en ese momento que la Pascua que durante tantos años había sido celebrada llega a su fin, ¿pero por qué?
Porque la Pascua judía siempre apuntó al futuro, a exactamente aquello que Jesús iba a hacer.
Jesús entonces instituye la Cena del Señor:
Cuando llegó la hora, Jesús y sus apóstoles se reclinaron a la mesa. Entonces les dijo: «He tenido muchísimos deseos de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer. Porque les digo que no volveré a comerla hasta que tenga su pleno cumplimiento en el reino de Dios». Luego tomó una copa, dio gracias y dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes. Les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios». También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: «Esto es mi cuerpo entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí». De la misma manera, después de la cena, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes». (Lucas 22:14-20, NVI)
Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga. (1 Corintios 11:26, NVI)
Nosotros ya no celebramos la Pascua judía, celebramos la Cena del Señor.
APLICACIÓN
Hasta este momento vimos el surgimiento de la Pascua judía que celebra la liberación de los hebreos de la esclavitud en Egipto.
Vimos también que esta fiesta era celebrada en la época de Jesús, y el propio Jesús fue con su familia cuando era pequeño a celebrarla en Jerusalén.
Vimos en un jueves, día en que Jesús fue traicionado y arrestado, celebrando la última Pascua con sus discípulos, donde en ese momento la Pascua judía llega a su fin, pues cumplió su papel simbolizando lo que Jesús haría a continuación.
¡La Pascua judía apuntaba a la obra de Jesús en la cruz! Y veremos ahora sus símbolos siendo cumplidos en Cristo.
El cordero de la Pascua:
AT: El animal deberá ser un año, sin defecto alguno… (Éxodo 12:5-8, NVI)
NT: Al día siguiente Juan vio a Jesús que se acercaba a él y dijo: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (Juan 1:29, NVI)
Fue maltratado y humillado, pero ni siquiera abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero… (Isaías 53:7, NVI)
El cordero no podía tener defecto
AT: El animal deberá ser un año, sin defecto alguno. (Éxodo 12:5, NVI)
NT: Pilato se volvió hacia los jefes de los sacerdotes y a la gente y declaró: «No encuentro que este hombre sea culpable de nada». (Lucas 23:4, NVI)
Ningún hueso podrá ser quebrado:
AT: Se comerá en una sola casa; no sacarás de aquella casa nada de la carne, ni quebrarás ninguno de sus huesos. (Éxodo 12:46, NVI)
NT: Era el día de preparación (es decir, la víspera del sábado). Así que los judíos, para que los cuerpos no se quedaran en la cruz durante el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que se les quebraran las piernas a los crucificados y que se bajaran los cuerpos. Fueron entonces los soldados y quebraron las piernas al primero y luego al otro que había sido crucificado con Jesús. Pero cuando se acercaron a Jesús y vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas. Sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio de ello, y su testimonio es verídico; él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán ningún hueso», y, como dice otra Escritura: «Mirarán al que han traspasado». (Juan 19:31-37, NVI)
Él cuida de todos sus huesos; ni uno solo será quebrado. (Salmos 34:20, NVI)
Sangre:
AT: Pero la sangre en los postes de las puertas será señal para ustedes; cuando yo vea la sangre, pasaré de largo por ustedes, y no habrá entre ustedes plaga de muerte al destruir la tierra de Egipto. (Éxodo 12:13, NVI)
NT: En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia. (Efesios 1:7, NVI)
«Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero…» (Apocalipsis 12:11, NVI)
Podemos ser guardados y protegidos por la sangre del Cordero, la sangre derramada en la cruz.
Liberación / Redención:
AT: Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón durante la noche y les dijo: «¡Levántense, salgan del medio de mi pueblo, ustedes y los israelitas! Vayan y sirvan al Señor, tal como lo han dicho». (Éxodo 12:31, NVI)
En la noche de la Pascua, los israelitas son libres de la esclavitud en Egipto.
NT: Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. (Colosenses 1:13-14, NVI)
Por medio de Cristo, somos libres de la esclavitud del pecado.
CONCLUSIÓN
La Pascua debe ser celebrada hoy dentro de la figura de su cumplimiento, y se cumple en la muerte y resurrección de Jesucristo.
Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), sin Jesús somos entregados a las pasiones de la carne, a la esclavitud del pecado.
Y Dios no habita donde hay pecado, por lo tanto somos merecedores de la ira de Dios y de la condenación eterna.
Pero a través del sacrificio de Jesús en la cruz, Dios nos ve marcados por la sangre de su Hijo, y su ira no nos consume.
Fuimos comprados por un alto precio, éramos esclavos del pecado y nuestro destino era la muerte eterna.
Pero Cristo Jesús, con su sangre, nos lavó de nuestros pecados, dándonos nuevas vestiduras.
Y hoy podemos tener acceso a la redención, ¡a la salvación!
Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios. (Efesios 2:8, NVI)
Celebramos la Pascua para recordar que «Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros». (Romanos 5:8, NVI)
El único que podía hacer este sacrificio era el único que no lo necesitaba, pues era el único sin pecado, pero por amor lo hizo.
En la Pascua Jesús fue entregado,
El viernes fue muerto,
El sábado el silencio;
El domingo la resurrección, tenemos esta buena noticia: ¡JESÚS RESUCITÓ!
Es en el tercer día, en un domingo pascual, que Cristo Jesús vence la muerte, resucita y nos da la posibilidad de tener una nueva vida, de libertad de la esclavitud del pecado y de eternidad con Dios Padre.
ESTA ES NUESTRA PASCUA, es por eso que estamos aquí hoy.
LA PREGUNTA QUE LES HAGO A USTEDES, A MÍ, A NOSOTROS:
¿CUÁL ES EL IMPACTO DE LA PASCUA EN NUESTRA VIDA?
Texto de Lucas Loureiro