Mi identidad en Cristo

La sociedad suele definir nuestra identidad por lo que hacemos o tenemos: apariencia, dinero, éxito, etc. Pero en el Reino de Dios, nuestra identidad está basada en lo que somos en Cristo. Esto significa que somos hijos de Dios, y esa verdad da significado a nuestra vida. Sin embargo, muchos creyentes siguen viviendo bajo las mentiras del enemigo, basando su valor en estándares mundanos. Por eso es vital conocer nuestra verdadera posición en Cristo para vivir una vida cristiana abundante y victoriosa.


Soy Salvo

Gracias a Jesús, fuimos rescatados de la muerte eterna y del infierno, y recibimos vida eterna como un regalo de Dios (Romanos 6:23). La salvación no depende de nuestras obras, sino de creer en Jesús como Señor y Salvador (Romanos 10:9-11). Esta fe nos da la certeza de nuestra salvación y el derecho de ser llamados hijos de Dios (Juan 1:12-13).

  • Romanos 6:23
    • «Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.»​
  • Romanos 10:9-11
    • «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Así dice la Escritura: ‘Todo el que confíe en él no será defraudado.'»​
  • Juan 1:12-13
    • «Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.»​

Soy Hijo de Dios

Cuando creemos en Jesús, Dios nos adopta como sus hijos, dándonos su Espíritu que nos permite llamarlo con ternura “Abba, Padre” (Romanos 8:14-16). Esta nueva relación es de amor, no de temor. Además, fuimos trasladados del reino de la oscuridad al reino de la luz (Colosenses 1:13), y todos nuestros pecados fueron perdonados.

  • Romanos 8:14-16
    • «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: ‘¡Abba! ¡Padre!’ El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.»​
  • Colosenses 1:13
    • «Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo.»

Soy Perdonado

A través del sacrificio de Jesús, Dios anuló toda acusación en nuestra contra, perdonando todos nuestros pecados (Colosenses 2:13-15). Si volvemos a pecar, podemos confesar nuestros pecados y Dios nos perdona (1 Juan 1:9). Este perdón es completo y constante.

  • Colosenses 2:13-15
    • «Antes de recibir esta circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios les dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las autoridades, y los exhibió públicamente al triunfar sobre ellos en la cruz.»​
  • 1 Juan 1:9
    • «Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.»

Soy Santo

Muchos cristianos se consideran “pecadores salvados por gracia”, pero Dios nos llama santos (1 Corintios 1:2). Esto no significa que no pequemos, sino que nuestra naturaleza ha cambiado. Si creemos que somos santos, viviremos como tales. Ser santo es vivir como alguien que pertenece a Dios y ha sido apartado para Él.

  • 1 Corintios 1:2
    • «A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros.»

Soy Su Casa

Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20). Ya no nos pertenecemos, porque Dios nos compró con la sangre de Jesús. Por eso, debemos honrar a Dios con nuestro cuerpo y nuestra vida, reconociendo que Él vive en nosotros.

  • 1 Corintios 6:19-20
    • «¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.»

Soy una Persona con Propósito

Dios nos rescató de una vida vacía (1 Pedro 1:18-19) y ahora somos nuevas creaciones en Cristo (2 Corintios 5:17). Nuestra vida tiene propósito, dirección y sentido, y nada puede separarnos del amor de Dios (Romanos 8:38-39). Vivimos con la seguridad de su presencia y su plan.

  • 1 Pedro 1:18-19
    • «Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas como el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto.»​
  • 2 Corintios 5:17
    • «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!»​
  • Romanos 8:38-39
    • «Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Más publicaciones

DEVOCIONAL: UNIR LAS DISCIPLINAS ESPIRITUALES

El devocional es el momento en el que unimos las disciplinas espirituales y las llevamos a la...

Mi identidad en Cristo

La sociedad suele definir nuestra identidad por lo que hacemos o tenemos: apariencia, dinero, éxito...

12 Características de la Iglesia Primitiva

Hechos 2:36-47 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el...

Dos años de historia

Quizás podríamos empezar esta historia como: Érase una vez.. y seguir como un cuento cautivante...